sábado, 6 de marzo de 2010

Sencillez

Hoy observé un gorrión y sentí la sencillez de la vida, su mirada inocente, su forma de moverse, despreocupado en medio de la vorágine de la ciudad. Era un pájaro en si mismo desde el pico hasta la cola, sin artificios, sin mentiras, sin máscaras ni fachadas, tan sólo un pájaro en todo su sencillo esplendor.
Observando la Naturaleza y a los niños podemos sentir de nuevo aquello que fuimos, regresar a nuestro antiguo ser cuando eramos al igual que el pájaro, seres de la cabeza a los pies sin máscaras ni apariencias.
La consciencia es un regalo maravilloso que nos brinda la oportunidad de observarnos y percibir las maravillas del Universo como seres inteligentes. Esa misma consciencia tiene otra cara más perturbadora que nos aleja de la sencillez de la Naturaleza y nos cubre con la máscara del ego y de las apariencias.
Observando al gorrión recupero algo de aquello que fui y se desvaneció en algún punto del pasado, cuando la inocencia aún nos permite soñar y los prejuicios no han calado aún en lo más profundo de nuestra alma.

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