Dicen que cuando deseas algo todo el Universo conspira para que lo consigas, pero como todo en la vida surgen complicaciones y nuestros sueños se ven trastocados por nuestras imperfecciones. Mi sueño siempre era el mismo: encontrar a la mujer de mi vida y ser feliz, no me daba cuenta de que la felicidad parte de uno mismo. Hasta que nosotros mismos no estemos realizados difícilmente podremos cumplir con nuestros sueños. Estamos demasiado volcados en el “ahí fuera”, cuando verdaderamente lo importante y decisivo está en el “aquí dentro". ¿Cómo convivir y disfrutar de la felicidad con otra persona si ni siquiera nosotros mismos nos aguantamos?
Si hemos sido capaces de llegar a este punto quiere decir que tenemos una parte del camino andado, la parte de conocimiento de uno mismo. Una vez aprendemos a sentirnos y a conocernos podemos comenzar a observar a los demás.
He tenido atisbos de ese conocimiento, y es maravilloso sentir la comprensión y empatía que ese conocimiento te hace sentir con los demás. Nuestra capacidad para vivir y tener paz en la vida se basa en el amor y la capacidad de comprender que por encima de las apariencias hay personas, que en el fondo no nos llevamos mucho los unos de los otros en nuestros sueños y temores.
Se puede vivir sin resentimiento, sin odio, la vida es corta y si nos damos cuenta de ello veremos que cada segundo de negatividad es un segundo perdido.
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